reCitando:


"El cambio es la única cosa inmutable"
Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán


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Monday, April 07, 2014

Un desayuno compartido.

Experiencias que no  le he contado a casi nadie:

Hace muchos  años, cuando recién llegue a Juárez, estaba sentado en una banca del templo de San Lorenzo  cuando una persona con toda la finta de indigente se me acerco se me acerco con los zapatos en la mano  para mostrarme los agujeros de la suela y me pidió una moneda porque tenía hambre y no había comido.  Lo mire… y le creí.  Pero no le di ninguna moneda.  Me levante y lo invite a almorzar. Claro que me miro todo asombrado  y dudando,  pero se fue caminando  junto conmigo.

Cuando cruzamos la calle y entramos a la fonda de enfrente, le tuve que decir a la señora que venía conmigo porque lo vio con una cara de "ahorita lo corro".  A mi entonces me vio con una cara de este tipo está loco.  Nos sentamos en una mesa  pegada a la pared (y reconozco que fue para no incomodar a los otros comensales).  En lo que desayunábamos   me conto como llego a su situación actual: era deportado y no tenía familia a la cual acudir ni como regresarse a su lugar de origen (que no recuerdo cual era), estaba  básicamente sobreviviendo en la calle desde hacía meses.

Cuando salimos de la fonda,  parados en la banqueta en lo que  pasaba la ruta, me pregunto que “cuando me volvía a ver?” Y en eso pasaron dos jovencitas que lo oyeron, nos voltearon a ver y se rieron. El escucho la risa y se indignó, les dijo un par de cosas  -que no repetiré, y las miro mientras se alejaban.   Yo no supe que decirle, pero le di unas monedas para la ruta y le dije que preguntara por la casa del migrante que posiblemente allí lo podrían ayudar.  Durante el tiempo en que viví por allí  por San Lorenzo, no recuerdo volverlo  a ver.  Espero que donde quiera que este, le haya ido bien. Aunque bien sé que la realidad puede ser muy diferente.  A veces me gustaría poder haber hecho más, pero sé que no siempre se puede ayudar lo suficiente y cada quien debe ser responsable de su propio destino. Así como tender la mano, ofrecer un momento de la vida,  un respiro, una buena comida y escuchar,  dejar de juzgar.   

No se por que estoy contando esto ahora, pero se que es importante  para mi agradecer  cada día por todas las bendiciones con las que cuento, y compartir algo de lo que aprendido, de lo que he vivido.  

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