reCitando:


"El cambio es la única cosa inmutable"
Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán


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Thursday, April 07, 2011

Juarez, tierra de cobardes?.

O de indiferentes? o de hipócritas?  No se cual de todas sea "menos pior".  Y es que ayer durante una manifestación frente a la Fiscalía General del Estado convocada en solidaridad al escritor Javier Sicilia por el asesinato de su hijo, no podía dejar de pensar en esto: tal vez en verdad nos merecemos lo que nos está pasando.  Por que puedo entender  y justificar el tener miedo,  lo que no entiendo es la indiferencia, la hipocresía y el hartazgo de esta sociedad Juarense.  Y al ser parte de la sociedad, me incluyo  también como parte del problema: yo también tengo miedo, si, pero principalmente también soy indiferente.

Esta no es la primer convocatoria que se hace para algo así, pero no recuerdo haber asistido a otra antes.  Los pretextos son muchos, y podría haber dicho muchas veces que allí estaba  mi apoyo  en espíritu  y con mis oraciones,  pero luego pienso: si el  Jesus  de los cristianos hubiera dicho lo mismo… no estaríamos por celebrar una semana santa.   O si Siddhartha no hubiera salido de su casa y atestiguado la miseria de su país nunca se hubiera convertido en Buda. O como se hubiera escrito la  historia  si los jóvenes del 68 se hubieran quedado en su casa, calladitos y sin quejarse?   “El 2 de octubre no se olvida”?  De verdad? Pero si a nosotros se nos olvida el día de ayer.

Durante el evento una mujer sostenía una cartulina que decía: "Si, todos somos Juárez... mientras no vivamos aquí". Un niño pequeño portaba un cartón preguntando: "Que es la paz?".  Y otra persona más, vestida de negro y con las manos pintadas de rojo, caminaba entre los asistentes denunciando consignas : "Todos tenemos sangre en las manos", "No + Sangre".

Y leía estas manifestaciones y no podía dejar de pensar:  nos merecemos lo que nos esta pasando?  Tal vez si. Tal vez no. Pero donde he estado y que he hecho para merecer una cosa o la otra?  

·         “Todos somos Juárez.. mientras no vivamos aquí” Yo aquí vivo, pero igual podría no hacerlo, que estoy haciendo para hacer de donde vivo un lugar mejor?  
·         “Que es la paz?” Dicen que esto  se comenzara a resolver en siete años, ósea que una generación completa de infantes no conocerán otra realidad.  Para ellos esto será lo normal y cotidiano. Que le espera el futuro entonces?
·         "Todos tenemos sangre en las manos", y yo ni siquiera estoy quitándomela de las mías:  estoy acostumbrándome a vivir así,  tiñendo mi casa de rojo cuando la toco; a comer así, con el sabor metálico de la sangre en mis alimentos.


Hoy un periódico amarillista pública una nota sobre la manifestación con el  encabezado “La gente ni los pela”, “Hubo más reporteros,  fotógrafos y orejas que manifestantes en la marcha contra la violencia en esta frontera”.   Y lo cosa es que tienen razón!  Y me pregunto entonces al leer esto: cuántos de estos reporteros fueron más por morbo que por genuino interés?  Y cuanta de la gente que estuvo allí fue por lo mismo?  Cuantas personas toman el periódico  o ven las noticias solo  preguntándose  “y hoy cuántos muertos habrán?”  Sin pensar  en que pueden encontrar allí a su hermano, a sus padres, a su amigo o incluso el día de mañana alguien leerá su nombre y pensara “otro más”.  Me queda en claro que el día que a mi me maten, no seré más que otra estadística.

Y me pregunto también, que le pasa a esta generación de la que formo parte?  De verdad tenemos miedo y eso nos paraliza? Eso nos frena? No lo creo. Si así fuera no habría nada de vida nocturna en la ciudad, muchos  antros no cerrarían clandestinamente  a las 7 de la mañana. Si así fuera el miedo imposibilitaría que se siguieran vendiendo y consumiendo drogas en las calles.  Si realmente el miedo nos paralizara entonces tampoco iríamos a los cines, ni a los partidos de futbol, ni a los centros comerciales. No es cierto! No somos cobardes! Somos hipócritas.

Es más fácil hacerse las victimas y quejarse. Es más fácil poner bardas más altas, cerrar fraccionamientos y amurallarse.  Es más  fácil señalar las faltas y tachar de locos y revoltosos a quienes se atreven a quejarse  que salir por un minuto de nuestra zona de confort. El problema es, que nuestra zona de confort ya no existe y no nos queremos dar cuenta.

Esta ciudad está  desapareciendo, esta sitiada y es atacada en tres frentes: Uno, el narco con balas y violencia. Dos, el gobierno con su incompetencia y corrupción. Y tres? La ciudadanía. Nosotros nos acribillamos a nosotros mismos con indiferencia e hipocresía. Al menos el narco es sincero.


eugenio abraham
7 de abril, 2011.

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